Zaragoza

Mapa de los edificios de la Judería de Zaragoza

Localización de la judería de Zaragoza. Infografía: Antonio Estepa Rubio.

Los primeros pobladores judíos llegaron en torno al siglo II, asentándose en el cuadrante sudoriental de la ciudad, según confirman las cerámicas aparecidas en el Teatro Romano, aprovechando parte de su infraestructura para levantar sus viviendas.

En esta urbe la filosofía alcanzó elevadas cotas, gracias a personajes como Simuel Abulafia, Ishaq bar Shéshet Perfet o Hasday ben Crescas, a los que cabría añadir, remontándonos al período musulmán, Selomoh ibn Gabirol o Ibn Paquda.  

Su comunidad ejerció un incuestionable liderazgo espiritual y político en el Reino de Aragón y, desde fines del siglo XIV, en que desaparecieron las comunidades de Barcelona, Valencia y Mallorca, con motivo de las persecuciones de 1391, en toda la Corona.  Si en 1369 contaba con más de 300 familias, en 1492 se censan 460 viviendas, superando las dos mil personas. Aproximadamente la mitad de ellas, con motivo del destierro, optaron por el bautismo, formando parte de la oligarquía.

La Judería vieja, delimitada por las calles del Coso, San Gil, San Jorge y la plaza de La Magdalena, se comunicaba con el exterior a través de seis puertas o postigos, tres en el muro de piedra –San Gil, San Lorenzo y el de don Mayr– y tres en un muro de ladrillo interno. La puerta principal era el Portal de la Judería, también llamada Puerta de  Carnicería o Puerta Ferriza, enfrente de los baños públicos. En su centro neurálgico se ubica el complejo del Castillo, el hospital, la Sinagoga Mayor y la Menor, las carnicerías y la academia Talmud-Torah, coincidente, en su mayor parte, con el Seminario de San Carlos y el palacio de los Morlanes.

La Sinagoga Mayor se construyó en el siglo XIII, siendo adquirida por los jesuitas en 1557 para levantar la iglesia de San Carlos Borromeo.  El edificio, del que no quedan vestigios, presentaba planta basilical de tres naves, la central más elevada que las laterales, separa por pilares, con techumbre de madera. Poseía siete puertas, tres en cada lateral, y la entrada principal en el muro occidental, asemejándose a la sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo o la del Corpus Christi de Segovia.

La comunidad contaba con otras cinco sinagogas públicas. A saber, la Sinagoga Menor (1330), en la actual plaza de José Sinués; la Sinagoga de Biqqur Holim (1382) o de los Torneros, en la calle de la Verónica; la Sinagoga de los Callizos (1329), en la calle Hermanos Ibarra; la Sinagoga de Bienvenist (1325), en la calle de Gabriel Zaporta; y la Sinagoga de Talmud-Torah, en el cruce de Santo Dominguito de Val y San Vicente de Paúl.

 La Judería nueva nació tras la concesión que efectuara Jaime I en 1273 para instalar unas curtidurías, urbanizándose poco después con la expansión demográfica. Se componía de tres callizos que se cerraban con puertas en sus extremos, de ahí su denominación de Primero o del Arco, del Medio y Zaguero o de la Acequia, correspondientes con las calles de Flandro, Hermanos Ibarra y Rufas.

Contó con baños públicos, documentados desde 1228, de los que se conserva una de sus salas en un semisótano del inmueble número 132-136 del Coso, frente a la sinagoga Mayor. Construidos por alarifes mudéjares, fueron utilizados por esta minoría desde el año 1292, disponiendo de un sistema de agua caliente y fría.

Galería:

Autor: Ricardo Vila

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