Montalbán

Localización de la judería de Montalbán. Infografía: Antonio Estepa Rubio.

Localización de la judería de Montalbán. Infografía: Antonio Estepa Rubio.

Aunque las primeras referencias datan de 1298, su estructura institucional fragua en 1309, cuando Jaime II permite al Comendador de la Orden de Santiago, en reconocimiento por los servicios prestados, la implantación de diez familias, con la potestad de imponerles tributos y ejercer la jurisdicción civil y criminal.

El privilegio de vasallaje permanecerá en vigor hasta su reincorporación a la Corona con Pedro IV, coincidiendo con el fallecimiento de don Vidal de Villanova. Con este soberano se aprueban las capitulaciones de 1337, que equiparaba sus privilegios mercantiles con la aljama de Daroca y, en cuanto al régimen crediticio, con las prerrogativas obtenidas por la de Teruel.

A pesar de que la cuota no debía ser sobrepasada, en una investigación realizada en 1344 el comisionado real constata que se censaban más de treinta casas, probablemente acogiéndose a los beneficios tributarios de la Encomienda. Si atendemos a los recuentos fiscales de la primera década del siglo XV, la villa y sus aldeas, incluyendo la minoría judía, sumaban 564 fuegos.

Aunque la tradición emplaza la judería en la calle Emaús, en el arranque de las escaleras de la plaza de Carlos Castell, las investigaciones recientes lo desmienten, aunque sí es cierto que uno de los accesos a los barrios cristianos se practica mediante un pasadizo situado en el inmueble número trece de la mencionada vía pública.

Las parcelas diseñan un barrio introvertido –cuya columna vertebral discurre por la calle del Postigo y la Calle Nueva–, donde predominan las líneas zigzagueantes, y frente al concepto de fachada, se opta por la privacidad de unos callizos que confluyen en patios internos por donde se entra a los domicilios privados. Su presunta sinagoga –edificio singular, al que los más ancianos recuerdan que sus antepasados denominaban ”la casa de los judíos”–, es uno de los raros inmuebles que mantienen la orientación oeste–este.

La porción meridional está delimitada por la muralla de la villa, de modo que el barrio se configuró como un espacio autónomo. En su vertiente artesanal y comercial, ocupaban obradores y tiendas tras la Puerta del Almodí, actual Postigo.

Durante el último cuarto del siglo XIV se abre un capítulo de inestabilidad política y económica que, unido a la presión fiscal, le conduce a su paulatino declive. En 1386 se advierten severos síntomas de despoblación, lo que unido a las alteraciones registradas entre 1391 y 1398, no hacen sino acelerar el flujo migratorio.

En este contexto, a lo largo de 1412, y bajo el patrocinio de la Iglesia, se les asigna un lugar segregado del resto de la población, lo que cuenta con el respaldo de sus moradores, para los que la seguridad es ahora prioritaria. Sin embargo, la situación se hacía ya insostenible por el colapso del préstamo y los conflictos con cristianos y conversos.

En el verano de 1415, cuando el soberano recrimina a las autoridades de la villa que los hubiera confinado en una zona insalubre, negándoles la adquisición de alimentos, implicando al gobernador de Aragón en su protección armada, los acontecimientos eran irreversibles. De hecho, un delegado real tomará posesión de la sinagoga al año siguiente, una vez que abandonara la villa la familia de los Albalá con rumbo a Oliete, Híjar, Monzón o Teruel.

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Autor: Ricardo Vila

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