Calatayud

Localización de la judería de Calatayud. Infografía: Antonio Estepa Rubio.

Localización de la judería de Calatayud. Infografía: Antonio Estepa Rubio.

El primer resto ar­queológico del que existe constancia se refiere a una lápida sepulcral del año 919, si bien la mayoría de la información es posterior a la conquista de 1120, en que Alfonso I les permite seguir habitando en el mismo barrio.

La judería se enclava en un promontorio, en torno al castillo de don Álvaro o de doña Martina, cerrando el recinto un muro septentrional trazado hasta la muela del castillo de Torre Mocha. Además, desde el montículo del Santuario de la Virgen de la Peña, se traza por el flanco occidental un muro hasta el castillo de Torre Mocha, atravesando el barranco de las Pozas, donde se abría la puerta Furiega. En su porción meridional, y atravesando el Puente Seco –en la Puerta de Toledo–, giraba en dirección a la puerta de Terrer.

La accidentada orografía y los muros de su periferia, construidos con mampuesto y tapial, obligaron a practicar una serie de accesos. Desde fines del siglo XIII el portal principal, fabricado con un arco de medio punto, se traza en la plaza de San Andrés, por donde se ascendía hacia la cuesta de Santa Ana. En el noreste se emplaza el Postigo de Torre Mocha, fabricado en 1294, a través del cual se comunicaba con el barranco de Soria y el barrio de Vallupié; en el sur se situaba el postigo de Puente Seco, cerca de la carrera que subía a Santa María de la Peña; en fin, la puerta Furiega, en el barranco de las Pozas, que sale al término de La Plana, por donde discurrían los cortejos fúnebres.

A fines del siglo XIV llegó a tener siete sinagogas, incluyendo los oratorios privados: la sinagoga Mayor, la de los cofrades de la Obra Pía, y la de Yom Tob Farhí; la gran Madraza, la de rabí Ya’aqob ben Kalinah y la de los Tejedores; los oratorios de Bahya’ ben ‘Alqostantiní, médico, y de don Moseh ben Saprut, inválido; y las casas donde se celebraran bodas o guardaran lutos.

Concluida la Guerra de los Dos Pedros, el obispo de Tarazona expide en 1368 una licencia para reedificar la Sinagoga Mayor, en la calle Consolación Alto, destruida por efecto del fuego. Será consagrada como iglesia en 1492, bajo la advocación de Santa Catalina de Sena, a la par que la judería se denominará Villanueva. En el siglo XVII, se transforma en ermita de Nuestra Señora de Consolación, desvirtuando la estructura primitiva. Se conservan las dos puertas, en sillería de piedra caliza y arenisca, de la fachada principal, enmarcadas con ladrillos y rematadas con arcos apuntados.

La sinagoga Menor se trasladó en 1367, estableciéndose sus nuevas dimensiones (40 pies de longitud y 30 de anchura). Su titular, la cofradía de Som­bre Holim –más tarde de los Tejedores–, adquiere para ello un solar con bodega, no muy lejos del camino que subía a la iglesia de la Peña.

Es probable que existieran dos necrópolis, la primera de época islámica, al pie del cerro de La Peña, abandonada tras la conquista, reubicándose un segundo cementerio a quinientos metros de la puerta Furiega, en el término de La Plana, en la falda del cerro que ocupa la ermita de San Roque.

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Autor: Ricardo Vila

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